LOS NIÑOS SON DE LA PAZ Y PARA LA PAZ
1 ¿Qué es la paz?
Si nos preguntan qué es la paz... ¿qué respondemos? Nos pasamos toda la vida hablando de paz, que no queremos que la gente se siga matando, que necesitamos vivir en un pais tranquilo, en fin, tantas cosas que decimos acerca de la paz y sin embargo, en la vida cotidiana, ¿qué significa vivir pacíficamente?
Darle un significado único a la palabra PAZ, no sería posible, pues, para cada uno, la paz podría tener un significado distinto. Sin embargo, nos podemos acercar a lo que podrían ser los deseos de casi todas las personas, los cuales van de la mano con el tema que nos ocupa.
La paz es una manera de con-vivir, de vivir con otras personas. Los seres humanos siempre estamos compartiendo espacios, desde el más pequeño que podría ser el familiar, pasando por el barrio, la ciudad, hasta el planeta mismo. Esto significa que hablamos de paz cuando nos referimos a las relaciones entre seres humanos.
2 Algunas sugerencias para lograr vivir en paz
Aunque para vivir pacíficamente con las otras personas no existen fórmulas mágicas; podríamos decir que algunos de estos ingredientes son imprescindibles para lograrlo: amor, respeto, tolerancia y sencillez.
Amor: Motor que nos impulsa para vivir y realizar nuestras actividades con gusto.
Respeto: Consideración hacia las otras personas, sin olvidar nunca que merecen exactamente el mismo trato que a cada uno de nosotros nos gustaría que nos dieran.
Tolerancia: Respeto hacia las maneras de pensar, actuar y sentir de los demás, aunque estas sean diferentes a las nuestras.
Sencillez: Entendida como la capacidad para aceptar otras opciones sin pensar que sólo nosotros tenemos la verdad y el derecho a expresarnos.
3 Los conflictos hacen parte la vida
Muchos creen que la paz es la ausencia de conflictos, ¿qué pensamos al respecto? ¿Creemos que es posible llevar las relaciones humanas sin diferencias, discrepancias, ni problemas? Pensar en esta posibilidad, es además de utópico*, carente de naturalidad, pues todos las personas somos diferentes, por lo cual, no existe razón que nos haga creer que todos debemos pensar, actuar o sentir de la misma forma.
Los conflictos no son negativos, sólo son diferencias que se presentan entre las personas, estas pueden ser: en la vida cotidiana, en la manera de pensar frente a algún aspecto en particular, en la manera de hablar, o en tantas otras cosas. Por ejemplo, cuando los hijos están adolescentes, hay un choque permanente con los padres, lo cual no quiere decir que padres e hijos se tengan que agredir, maltratar, e incluso, eliminarse unos a otros. Al contrario, podemos solucionar los conflictos de manera que las partes del mismo se enriquezcan y aprendan para oportunidades posteriores. Si dialogamos, si le preguntamos al otro qué siente, qué piensa o por qué actúa de una manera y no de otra, habremos avanzado mucho en el camino, pues el primer paso es tener la disposición, la actitud de escuchar a los demás.
4 ¿Y con los niños qué?
** En primer lugar debemos tener en cuenta que educar a los niños dentro de un ambiente de amor y solidaridad asegura, en gran medida, que cuando sean adultos, tratarán a sus hijos y a las personas que los rodean de la misma manera.
** Los niños que crecen rodeados de afecto son más seguros de sí mismos, lo cual puede ayudar a que más tarde, expongan sus ideas sin necesidad de eliminar las ideas de los demás.
** Es importante formar niños que dialoguen. En la casa podemos darles ejemplo conversando con los otros miembros de la familia, preguntándoles cosas para que aprendan a expresar lo que piensan y, cuando hay diferencias, resolverlas siempre hablando.
** Enseñarles la importancia de que haya varios puntos de vista, lo cual es vital para que los niños aprendan a valorar y respetar tanto sus propios puntos de vista como los de los demás.
5 ¿Cuáles son los factores que desarrollan tanto la cultura de la violencia como de la paz?
** PARA LA VIOLENCIA
Pensar que siempre tenemos la razón
Cuando tenemos esta actitud, anulamos, desde un principio, las ideas de los otros
No tomar conciencia de que la educación evoluciona
Debemos re-evaluar algunos aspectos de la manera como nos educaron nuestros papás, pues los valores y las costumbres van evolucionando. Podemos revisar cómo fue nuestra educación y qué consecuencias ha tenido para nosotros; así podremos cambiar los aspectos que no compartimos y darle a nuestros hijos una educación más acorde con la época.
El ejemplo recibido en nuestra casa.
Las costumbres, sean positivas o negativas, usualmente se aprenden en la propia casa. Es fundamental que pensemos qué clase de ejemplo le estamos dando a los niños, con qué costumbres los estamos formando para su vida futura. Debemos ser conscientes de que estamos formando personas que hacen parte de una sociedad, por lo tanto es nuestro deber enseñar a los pequeños los principios básicos de convivencia.
Inseguridad personal
Aunque parezca algo sin importancia, la inseguridad personal puede traer muchos problemas a la hora de convivir con los demás. Si una persona es insegura de si misma, no enfrenta las dificultades con las personas de la mejor manera, pues supone de antemano que los otros quieren eliminarlo y su reacción es eliminar a los demás.
** PARA LA PAZ
Diálogo
Esta es la única herramienta que nos puede conducir por el camino pacífico que estamos buscando. Hablar con el otro, como mecanismo de entendimiento y valoración del otro como sujeto, muy seguramente es la alternativa* más certera* para lograr construir una sociedad basada en la equidad, la tolerancia y el respeto por el otro.
Seguridad personal
Debemos formar personas con unos principios firmes y una base ética bien sustentada, de esta manera podremos conseguir que los individuos convivamos con la diferencia sin necesidad de eliminar a los que no piensan como nosotros.
Tolerancia
Tolerar no significa aguantar, más bien es permitir la libre expresión del otro sin atacarlo ni sentirnos atacados.
6 Los adultos también aprendemos de los niños
Si los padres se creen superiores a los hijos y creen que no hay caso de aprender de ellos, están en un error. Hay que empezar por no creerse más que nadie y estar siempre dispuestos a crecer al lado de las personas que nos rodean, sean grandes o pequeños, pues cada quien tiene algo muy valioso qué enseñarnos.
Por Elena çlvarez
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