CICLO DE VIDA DE UN PROYECTO.
Betty Sandoval
Desde la perspectiva del trabajo social comunitario, proyecto hace referencia a la creación de alternativas y soluciones a problemas y necesidades con el fin de mejorar un proceso que viene en curso.
Llamamos ciclo de vida de un proyecto a las diferentes etapas o fases por las que pasa. Son:
La idea de un proyecto nace de identificar una situación problema inicial. Casi siempre es resultado de un diagnóstico a través del cual se conoce e interpreta la realidad que nos interesa transformar.
El paso siguiente es formular las posibles soluciones a la situación problema. La participación de los diferentes actores implicados, genera un clima de apropiación y discusión tanto de la problemática como de las diferentes alternativas de solución.
Una vez valorada la mejor alternativa que nos permita superar el problema identificado, pasamos a diseñar el proyecto. Esta fase consiste en traducir la idea en un camino a seguir. Se puede partir de las siguientes preguntas:
-¿Qué se quiere hacer?. Identifica la naturaleza del proyecto.
-¿Por qué?. Explica las razones por las cuales se escogió ese problema y la alternativa de solución.
-¿Para qué?. Define la situación que se quiere alcanzar. Determina los objetivos que se quieren lograr.
-¿Cuánto?. Expresa cuánto se quiere lograr, cuál es el resultado esperado; indica las condiciones de cantidad y tiempo que tendrá el objetivo, es decir, las metas.
-¿Dónde?. Indica la cobertura geográfica.
-¿A Quiénes va dirigido?. Establece los destinatarios o beneficiarios.
-¿Cómo? Responde a las actividades y tareas necesarias. También señala los métodos y técnicas que se emplearan para la realización de las actividades.
-¿Cuándo?. Define el desarrollo temporal del proyecto. Establece el cronograma de actividades.
-¿Quiénes? establece el recurso humano para la realización del proyecto.
-¿Con qué?. Señala los recursos materiales y financieros necesarios.
Gestionar el recurso financiero ante entidades nacionales o extranjeras es un paso fundamental. Es importante ubicar las posibles fuentes que puedan financiar o cofinanciar el proyecto y adaptar el diseño a los requerimientos de las mismas.
Tener el recurso financiero da vía libre para ejecutar el proyecto, es decir, para adelantar las diferentes fases y actividades propuestas para alcanzar el objetivo que permite superar el problema planteado.
Durante la ejecución se hace el seguimiento o monitoreo, que es una vigilancia permanente al proceso de desarrollo del proyecto.
Finalmente, evaluar el proyecto permite determinar hasta qué punto se lograron las metas y se cumplió el objetivo general. La evaluación debe plantearse como un proceso sistemático que facilita la toma de decisiones y la identificación de los aprendizajes construidos en el proceso.
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