SEXUALIDAD
Historia Educativa:
Como hijas(os) o alumnas(os) aprendemos una serie de elementos positivos y negativos que hacen parte de nuestra historia y que reproducimos al relacionarnos con los demás. Pues también cargamos una historia educativa de lo sexual.
ÀCuando era niña usted podía preguntar en la escuela o en la familia sobre cualquier tema? Madres Comunitarias interrogadas al respecto comentan que les daba temor preguntar en especial sobre los temas sexuales, eso era irrespetuoso, estaba prohibido, se evadía el tema o se respondía con mentiras. Hacer esas preguntas, tocar o mirar los genitales era feo, sucio, cochino, "eso no se toca, se le puede caer o enfermar". Lo sexual, a excepción de mostrarse como instrumento de procreación, se mostró como vulgar, pecaminoso, maligno y misterioso.
ÀTrataban distinto a los niños de la niñas? ÀCómo era la relación entre niños y niñas? Las niñas no podían salir a jugar libremente a la calle como los niños, ellas debían estar en casa ayudando porque "los hombres en la cocina...". Ellas eran educadas para ser delicadas, tiernas, ocultar sus partes íntimas, para llorar cuando sintieran dolor o fueran agredidas, pero no para defenderse o manifestar su agresividad, eso es para los hombres que no lloran, son fuertes, pueden pelear, son más libres, deben tener experiencias que los prepare para la vida. Las mujeres deben ser maternales, prepararse para tener y atender los hijos y satisfacer a los hombres. Los niños eran bruscos con las niñas y sentían el deber de ser los protectores y quienes decidían, consideraban que no debían meterse en juegos de niñas y no ser chillones como nenas.
Todo esto va creando una idea de lo sexual en cada persona. Pero hoy ÀUsted permite que los niños y niñas pregunten sobre cualquier cosa? ÀTrata distinto a niños de niñas? ÀCómo son las relaciones entre ellos y ellas?ÀQué está haciendo para que la educación de los futuros adultos no construya una historia de la sexualidad represiva, reprimida y sin autoestima por el cuerpo?
Con Amor y Ternura:
Podemos contarle al niño y la niña la hermosa historia de nuestro origen que es el origen del amor, partiendo de ese huequito que tanta curiosidad le trae a los pequeños: el ombligo. La respuesta a esa sencilla pregunta Àcómo nacen los niños? la podemos ubicar en ese puntico con la misma sencillez propia de los niños. Desde ahí el niño puede empezar a conocer su cuerpo, a explorar el mundo con él y a construir su identidad como Persona, a tomar conciencia de sí. Entenderá que proviene de la Pareja, espacio de construcción y vivencia de la sexualidad, de relaciones de conflicto y amor entre sus padres; y que, por tanto, forma parte de una Familia, nucleo del proceso socializador donde se construyen valores, actitudes y comportamientos sexuales.
Permitir que niños y niñas exploren y conozcan su cuerpo y hablarles de lo linda que es cada una de sus partes, permitir que ellas y ellos desarrollen ampliamente la sensibilidad: tocar, oler, mirar, oir, gustar, llorar, reir, asombrarse, expresar su inconformidad, es alimentar su Autoestima, el aprecio por su cuerpo, su cuidado (higiene y salud), su intimidad y la de los demás, es permitirles dar rienda suelta a que expresen caricias, ternura y amor de forma creativa.
Relaciones:
Hacia los 3 años, niños y niñas comienzan a darse cuenta que pertenecen a un sexo determinado y aprenden a comportarse de acuerdo a su género masculino o femenino. Una adecuada sexualidad lleva a ser consciente de las semejanzas y diferencias entre sexos y a saber apreciarlas. Permitir que desarrollen su Autonomía es facilitar la identificación del niño o la niña con su género, así como la valoración del otro, dejarles claro que cada sexo tiene diferentes opciones de comportamiento teniendo en cuenta las características personales de cada niño o niña, sus familiares, sus actividades preferidas y las actitudes que adopta frente a diferentes situaciones.
Afianzar en ellos su Autonomía implica el ejercicio de la libertad, la preparación para la toma de decisiones y la responsabilidad en todos los actos de la vida. Pero junto a la autonomía hay que facilitar la posibilidad de que se relacionen niños entre sí, niñas entre ellas y los unos con las otras. Aprenderán a conocer los sentimientos del sexo contrario o del mismo sexo, afianzaremos la Convivencia armónica con los demás, la reciprocidad, el diálogo, la participación y el amor.
Cultura:
En diversos espacios como la familia, el vecindario, el Hogar Comunitario, o la televisión, el niño recibe elementos que le van moldeando una cultura sexual. Esto se refleja en la manera como los padres reaccionan ante el nacimiento del hijo o hija, en la manera como expresan su mutuo amor o desamor, en la forma como familiares o Madre Comunitaria responden ante la curiosidad del pequeño, en los juegos infantiles y corporales, el modo como se le impone al niño hábitos de limpieza, denominaciones, conceptos, mitos, tabúes, vergüenzas en torno a la sexualidad propia, la del otro y de los otros. Todo esto condiciona positiva o negativamente la sexualidad de niños y niñas. Se lo transmitimos con gestos, la manifestación corporal de las emociones o la falta de ella, los sentimientos y vivencias sexuales, el castigo, las amenazas y el silencio.
También la cultura sexual entrega al niño o niña juegos de palabras vulgares o apodos sobre los nombres de los genitales. Algunos sin darnos cuenta quizá resultan ocultando o disfrazando la realidad sexuada de los órganos con palabras como pipí, chichí, pitico, colita. Otras concebidas vulgares ridiculizan con malicia los genitales como sucede con los llamados chistes verdes, o que denigran de ellos mostrándolos como sucios, feos, cochinos o impuros, son palabras que los pequeños aprenden tales como: pan, panocha, cuca, chocha, cucaracha, chimbo, pistolo, quica, verga, mondarria, etc. Llamarlos por su nombre real sin temores, reviste los genitales de normalidad, belleza, dignidad, orgullo y aprecio.
No debemos olvidar que los medios de comunicación como la radio o la televisión también forman al niño una idea de lo sexual y de los papeles de la mujer y el hombre con sus imágenes, palabras, canciones, textos. Algunos de esos programas podrían ser utilizados como pretexto para dar pie a un diálogo sencillo con los niños sobre la sexualidad.
Finalmente hay que dejar claro que la Madre Comunitaria se pondrá de acuerdo con los padres para impartir la educación teniendo en cuenta su forma de ver el tema, sus tradiciones, creencias y valores morales, no se trata de reñir con ellos porque además traería contradicciones y confusión en los niños, lo cual sería negativo.
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